Antes de firmar, que la mire un ingeniero.
Voy a ver la vivienda que quieres comprar. La reviso con cámara termográfica, humidímetro y comprobador de instalaciones, y te digo qué falla y qué cuesta arreglarlo.
La cubierta
Nadie sube al tejado en una visita. Una teja movida o un sumidero cegado no se ven desde la calle, y la primera gotera aparece meses después, con la mudanza ya hecha. Si la cubierta es del edificio, la derrama se reparte entre los vecinos: también entre ti.
Grietas y fisuras
Una fisura fina suele quedarse en el revestimiento. Una grieta que atraviesa el muro puede venir de un asiento de cimentación, de las reparaciones más caras que hay en una vivienda. A simple vista se parecen; medidas, no.
Humedades
El piso huele a recién pintado y parece buena señal. El primer invierno, la mancha vuelve a asomar en la misma esquina de siempre. La pintura tapa; no arregla. La humedad se localiza y se mide, también la que todavía no se ve.
Electricidad y calefacción
Un enchufe por habitación, un cuadro antiguo y una caldera que «va de maravilla»… con quince años cumplidos. Nada de eso sale en las fotos y todo se paga después. Reviso cuadro, tomas, caldera y aire acondicionado, y te digo qué aguanta y qué está en prórroga.
Ventanas y aislamiento
En la visita las ventanas estaban cerradas y hacía buen día. En noviembre la cortina se mueve sola y la calefacción se va por las rendijas: esa letra del certificado energético se nota cada mes en la factura.
Todo lo encontrado, por escrito y con precio
En pocos días tienes el informe firmado: cada deficiencia con su foto, su gravedad y el orden de magnitud de lo que cuesta repararla. También lo pequeño: acabados, puertas que rozan, presión de agua. Con él negocias el precio con argumentos, o te retiras a tiempo.
Cuéntame qué vivienda vas a comprar
Dime dónde está, de qué año es el edificio y cuándo puede visitarse. Te contesto normalmente el mismo día con fecha y propuesta.
O escríbeme a info@singularityingenieria.com.