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Estudios de movilidad peatonal y ciclista: metodología paso a paso en España

Guía práctica de cómo se elabora un estudio de movilidad peatonal y ciclista en España: fases, herramientas, marco legal (Ley 9/2025, PMUS, PROBICI) y entregables clave.

|5 min read

La movilidad activa, esto es, caminar y pedalear, representa cerca del 40% de los desplazamientos urbanos en España y sigue siendo, pese a ello, la parte menos medida de los planes de movilidad. Un buen estudio peatonal y ciclista sostiene el PMUS desde su base, por más que se le siga tratando como un anexo.

Con la entrada en vigor de la Ley 9/2025, de 3 de diciembre, de Movilidad Sostenible, todos los municipios de más de 50.000 habitantes están obligados a disponer de un Plan de Movilidad Urbana Sostenible actualizado, con componentes específicos de movilidad activa. Este artículo explica cómo se hace bien el trabajo técnico detrás de esos planes.

40%de los desplazamientos urbanosen España se hacen caminando o en bici
50k+habitantes obligados a PMUSdesde la Ley 9/2025
4 fasesdiagnóstico, planificación, implementación, evaluaciónmetodología IDAE/PROBICI

El estudio técnico se apoya en cuatro referencias obligadas:

  • Ley 9/2025 (BOE-A-2025-24545), especialmente los arts. 22, 28 y 29 sobre PMUS y fomento de la movilidad activa.
  • Guía PMUS del IDAE, con sus diez reglas de oro para la planificación urbana.
  • Guía PROBICI, desarrollada por IDAE, el Colegio de Ingenieros de Caminos y TRANSyT-UPM.
  • Manual de Infraestructuras Ciclistas del MITMA (2023).

La Ley 9/2025 introduce además la Estrategia de Datos e Indicadores de Movilidad (EDIM), con un conjunto común de indicadores estandarizados que todo estudio nuevo debe contemplar.

Las cuatro fases del estudio

1. Diagnóstico

Es la fase más importante y la que más suele escatimarse, pues sin datos de partida fiables toda planificación posterior se reduce a especulación. Comprende:

  • Recopilación de datos base: padrón, datos socioeconómicos, red viaria, red de transporte público, equipamientos.
  • Inventario de infraestructuras existentes: aceras (ancho, estado, accesibilidad), pasos de peatones, carriles bici, aparcamientos para bicicletas.
  • Aforos peatonales y ciclistas en puntos clave: centros escolares, intercambiadores, ejes comerciales, accesos a equipamientos.
  • Encuestas de movilidad, domiciliarias o en destino, con muestras representativas.
  • Análisis de siniestralidad en los últimos 5 años (fuentes: DGT, policía local).
  • Identificación de barreras arquitectónicas y puntos de conflicto.

2. Planificación

A partir del diagnóstico se definen objetivos SMART (específicos, medibles, alcanzables, relevantes, temporales) y se diseñan medidas concretas:

  • Red peatonal prioritaria con criterios de continuidad, anchura mínima y accesibilidad universal.
  • Red ciclista jerarquizada (vías básicas, secundarias, de ocio).
  • Intervenciones de pacificación del tráfico: zonas 30, calles residenciales, plataformas únicas.
  • Dotación de aparcamientos seguros para bicicletas.
  • Itinerarios escolares seguros (obligatorios por el art. 30 de la Ley 9/2025).
  • Integración intermodal con transporte público.

3. Implementación

Es aquí donde encallan muchos planes. La implementación exige:

  • Priorización coste-beneficio de las actuaciones.
  • Fasificación temporal realista (3, 5 y 10 años).
  • Identificación de fuentes de financiación (fondos europeos, PRTR, subvenciones IDAE).
  • Coordinación entre áreas municipales (no solo Tráfico: también Urbanismo, Educación, Medio Ambiente).
  • Protocolos de participación pública antes y durante la ejecución.

4. Evaluación

Todo estudio serio debe incluir un sistema de indicadores y cadencia de revisión:

  • Indicadores de oferta: kilómetros de carril bici, plazas de aparcamiento, ratio acera/calzada.
  • Indicadores de uso: aforos peatonales/ciclistas con series temporales.
  • Indicadores de resultado: cuota modal, siniestralidad, emisiones evitadas.
  • Encuestas de satisfacción periódicas.

Herramientas técnicas habituales

Un estudio riguroso combina varias tecnologías:

  • SIG (ArcGIS, QGIS) para la capa territorial y el análisis espacial.
  • Aforadores automáticos: tubos neumáticos (precisión 97% en distinción de bicicletas), bucles electromagnéticos (ZELT Evo), sensores piroeléctricos para conteo peatonal.
  • Modelos de simulación: TransCAD o VISUM para el nivel macroscópico, AIMSUN o PTV Vissim para microsimulación en intersecciones críticas.
  • Encuestas digitales con geolocalización para estudios origen-destino.
  • Datos masivos de movilidad: los estudios del MITMA con datos anonimizados de telefonía móvil caracterizan patrones de desplazamiento a escala municipal.

Entregables típicos

Un estudio completo debería entregar como mínimo:

  1. Memoria técnica con diagnóstico y propuestas.
  2. Cartografía temática (SIG) de la red actual y propuesta.
  3. Fichas por actuación con presupuesto, plazos y responsables.
  4. Cuadro de indicadores de seguimiento.
  5. Informe de participación pública.
  6. Síntesis ejecutiva para órganos políticos.

Errores frecuentes

Conclusión

La Ley 9/2025 convierte la movilidad activa en materia normativa obligatoria, de manera que los municipios que hasta ahora podían permitirse un estudio superficial han dejado de poder hacerlo, pues la financiación estatal depende de un PMUS actualizado y este, a su vez, de que existan datos peatonales y ciclistas solventes.

Si tu ayuntamiento, empresa o equipo técnico necesita un estudio de movilidad activa o quiere revisar el que ya tiene, puedo ayudarte. Trabajo con la metodología IDAE/PROBICI adaptada a cada contexto y con las herramientas estándar del sector.

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